Vertebración de asfalto y cemento


Castromil-2“Modernidad” es un concepto trasnochado y egocéntrico. Se apropia, o lo pretende, de significados que no surgen de ningún proceso de evolución sino que son la esencia de la Humanidad, como la necesidad de moverse y viajar. Desde la prehistoria se han desarrollado todo tipo de formas de trasladarse pero es el potencial del traslado colectivo lo que da lugar a las grandes transformaciones.

En España el transporte de viajeros por carretera de forma colectiva aparece en la primera mitad del siglo XIX, pero será en la segunda mitad, con la creación de la línea de ferrocarril Mataró-Barcelona, cuando se inicie la auténtica revolución que afectará de forma decisiva a las relaciones e intercambios de personas y mercancías. Sin embargo, éste será también el punto de inflexión que agudice las diferencias puesto que el desarrollo pasó a depender de la existencia de estación de tren: las poblaciones de “menor importancia” seguirían durante mucho tiempo dependiendo de la tracción animal.

CastromilCon el nuevo siglo llegan los primeros coches de tracción mecánica y se produce la auténtica revolución en el transporte de viajeros por carretera. La demanda pide nuevas infraestructuras y el territorio inicia su vertebración de asfalto y cemento siendo a la vez causa y consecuencia de la diversificación de la actividad económica que va llenando ciudades y pueblos de almacenes, talleres, estaciones de combustible, comercio, hostelería, hospedajes…

El proceso de modernización del transporte necesitó su tiempo para asentarse pero fue el auténtico acicate de la aceleración de un proceso de innovación que ahora crece a mayor velocidad de lo que la sociedad, y el planeta, pueden asimilar.

Los inicios

  • El primer automóvil data de 1769. Creado por Nicolas-Joseph Cugnot, el vehículo a vapor heredero de la máquina a vapor inventada por James Walt a principios del siglo XVIII, creó estupor y una fuerte oposición en los Ayuntamientos ingleses por el ruido y los atropellos de transeúntes, así como la oposición de las compañías de ferrocarriles y los fabricantes de carruajes.
  • El nacimiento del automóvil a motor, olvidada ya la tecnología a vapor, se sitúa entre los años 1884 y 1886 y se atribuye a los alemanes Karl Benz y Gottieb Daimler. En España diversos estudios consideran como año cero 1899.
  • En 1900 se aprueba el “Reglamento para el Servicio de Coches Automóviles por las Carreteras del Estado”.
    • El Reglamento limitaba la velocidad de circulación a 28 Km/h en carretera y 15 km/h en ciudad y obligaba a matricular los vehículos. El primer vehículo matriculado en España data de octubre de 1900, un Clement con matrícula PM-1.
  • 1918: Se aprueba el “Reglamento para la Circulación de vehículos con motor mecánico por las vías públicas de España”
  • 1934: Entra en vigor el “Código de circulación” que será el que marque la regulación venidera al unificar una materia sumamente dispersa, a la vez que se convirtió en una norma longeva (aún vigentes alguno de sus artículos), permitiendo la ordenación del tráfico en una época caracterizada por su espectacular crecimiento.

Personas, familias y empresas

Con la revolución del transporte por carretera se multiplicaron por todo el estado historias de iniciativa personal que fueron dado cobertura al territorio que el poder político desatendía. Personas emprendedoras pero sobre todo inciadoras de un tejido de empresas familiares que fueron auténticas generadoras de riqueza por todo el territorio.

CastromilComo en el resto del Estado, Galicia comenzó a llenarse a finales del siglo XIX de pequeños negocios de transporte de personas y mercancías por carretera que unían poblaciones vecinas entre sí para responder a las carencias del ferrocarril. Eran las llamadas carrilanas, que trasladaban viajeros en carruajes. Uno de estos negocios fue el que emprendió Evaristo Castromil (nacido en 1889). El empresario se inició en esta actividad como representante para Galicia de una firma de automóviles norteamericana que vendía y alquilaba coches, pero pronto creó su propia empresa en Santiago: Castromil SL, que en 1918 puso en marcha la primera línea de transporte entre Santiago y Pontevedra. La empresa arrancó con seis autobuses Saurer adquiridos en Alemania y ya en 1919 inauguró la línea Santiago-A Coruña, que con el tiempo se convirtió en la más rentable y emblemática.

Los autobuses estaban bautizados con los nombres de gallegos ilustres.

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